El pasado día 17 de agosto nos despertamos con una noticia que conmocionaba a propios y extraños: Cinco jóvenes, de edades comprendidas entre los 17 y 23 años, habían violado a una chica de 20 años, y para más inri, habían grabado el acto con el teléfono móvil de uno de ellos.
Inmediatamente, se produjo la rápida detención de los implicados el mismo día de los hechos, para alivio social.

En el presente post trataremos el suceso en cuestión y dos aspectos colaterales derivados del mismo (que se podrían aplicar a muchos casos similares), como son los juicios públicos paralelos que cuestionan la presunción de inocencia, y las críticas a la actuación de la Administración, concretadas en este caso en la presentación de una serie de recomendaciones para evitar ser violada.

1. El juicio público paralelo. La conculcación de la presunción de inocencia:

Acto seguido a la detención de los implicados, los comentarios de repulsa pública y las peticiones de condena severa para los mismos, no se hicieron esperar, en unos casos en un tono reflexivo, y en otros casos, soez. Hasta aquí todo normal. Entendiendo por normal, lo que siempre ocurre en casos como éstos.

Lo que a mi juicio resulta chocante es el trato de la prensa al tema, que contribuyó conscientemente a la creación de una alarma social innecesaria (vista la resolución final del caso) y propició el juicio paralelo a los implicados. Pasemos a analizar algunos titulares de periódicos:

“La violación grupal de la Feria de Málaga fue grabada con un móvil”. Diario digital La república.com.
“Los cinco jóvenes detenidos por la brutal violación a una chica en la feria de Málaga lo grabaron con el móvil”. Diario El norte de Castilla.
“Joven violada en la Feria de Málaga”. Diario El Huffington post.

En estos titulares se puede apreciar el escaso respeto de estos periódicos (como representantes de muchos otros), a la presunción de inocencia de los detenidos, por no decir que directamente los juzgan y condenan, sin siquiera esperar la confirmación judicial. Aunque hay que reconocer que en el cuerpo de las noticias si se emplean términos como: supuesta implicación, presuntos autores y presuntos violadores.

Hay que resaltar también la forma morbosa en el relato del suceso, empleando términos como “brutal”, o “violación grupal”, y dando detalles de lo ocurrido, como que el hecho fue grabado en móvil.

Creo que la prudencia de los medios de comunicación a la hora de informar de este caso en particular (y otros en que trataremos en otros posts) es esencial, pues influye en la ciudadanía creando una alarma social innecesaria y perjudicial, que puede llevar a reacciones virulentas (como veremos que finalmente se produjeron), e incluso puede llevar a legislar “en caliente”. Y en este caso, la prudencia informativa ha brillado por su ausencia, pues pareciera que los periódicos estuviesen más guiados por el morbo y el sensacionalismo, que por el deber de informar.

A los pocos días, amanecimos con la noticia de que habían puesto en libertad a tres de los implicados (los mayores de edad), con la consiguiente indignación, esta vez sobrealimentada, de muchos ciudadanos, expresada en las redes sociales: “en España no hay justicia”, “han soltado a los violadores de Málaga”. Comentarios que en algunos casos incluso hacían referencia a la etnia de los implicados (como si fueran los primeros gitanos procesados). O a la grabación: “los sueltan aun habiendo un video”.

Estos comentarios dejan bien a las claras los prejuicios y la ignorancia de las normas procesales de los que adolece nuestra sociedad. Hay que explicar al lector en este punto que para que la jueza (de cuya especial sensibilización nadie dudará) dicte la prisión provisional, alguien la tiene que pedir, cosa que no pasó, ni siquiera la acusación particular lo hizo. Lo que empezó a sembrar dudas sobre lo ocurrido.

Y no lo solicitó nadie, después de visionar la grabación del acto que hizo uno de los presuntos autores. Esa fue la principal prueba (al contrario de lo pensado por aquél ciudadano que tan amargamente se quejaba del funcionamiento de la justicia), para que la jueza considerara que no se había desvirtuado el principio de inocencia de los inculpados, pues según el auto de archivo de la causa, en dicho video no queda claro si las relaciones son forzadas o consentidas, como mantuvieron en todo momento los implicados.

Lo que contribuyó de manera definitiva a que la juez procediera al archivo de las actuaciones (sobreseimiento provisional), a falta también de acusación por parte del Ministerio Fiscal, fue la declaración de otros cinco testigos (algunos de ellos presenciaron directamente la escena sexual) que comentaron que ella practicó felaciones simultáneas mientras uno de los implicados tenía relaciones sexuales anales por expreso deseo de la chica. Y que la joven había estado cerca de una hora con los jóvenes y que en todo momento sabía lo que hacía. Uno de ellos alegó que si hubiera reclamado socorro la habrían ayudado, pero que en ningún caso se la veía reclamando auxilio. Declaró, además, que la chica al finalizar se había ido «tan tranquila».

Otro testigo declaró que la escena parecía sacada de una película «porno», «se escuchaban risas y ella se alternaba entre los dos», cuenta un trabajador de la hamburguesería que había frente al lugar donde se produjeron los hechos. Precisamente este hombre fue clave en la resolución del caso, pues al concluir la relación sexual, la chica se acercó hasta el puesto de comida rápida que regentaba y le pidió un papel para limpiarse.

No sería de extrañar que los implicados solicitaran la apertura de procedimiento por denuncia falsa, a tenor de cómo se han desarrollado los acontecimientos. Al tiempo que se redacta el presente artículo se tiene noticia de que se van a emprender acciones legales en este sentido.

Aunque tampoco hay que desechar la posibilidad de que se reabra el caso, si es que se conociesen más datos que así lo aconsejasen. Como ven, ni inculpo ni exculpo a los implicados, me limito al prudente y estricto cumplimiento de la ley penal y procesal, que incluye como no, el respeto a la presunción de inocencia (del que han carecido muchos), y la persecución de las denuncias falsas.

Que nadie se extrañe por el proceder de la jueza, pues si ha archivado un caso tan mediático como éste, y el fiscal no ha puesto impedimentos, es que ambos lo han tenido que ver muy claro. No se arriesgarían de lo contrario, porque nadie quiere tener a criminales violadores en la calle. Pero ante todo hay que tener en cuenta que todos tenemos el derecho a ser considerados inocentes de acuerdo con el artículo 24 de la CE. Y sin indicios de criminalidad, no se puede juzgar, ni mucho menos condenar a nadie, como ya se ha encargado de hacer la opinión pública, alentada por los medios de comunicación. Tengan en cuenta que sí es horrible una agresión sexual, también lo es estar 10 años en prisión por una violación no cometida.

Llama poderosamente la atención que ningún periódico haya publicado el auto de sobreseimiento íntegramente. Estoy seguro de que los implicados así lo habrán solicitado, y que ello hubiera ayudado a aclarar mucho más los hechos, y también hubiera reparado la actuación inicial injusta de la prensa, y que como decíamos ha contribuido a la alarma social que ha desembocado en todo tipo de insultos, amenazas y desconsideraciones tanto a la labor judicial, que están siendo estudiados actualmente por la Fiscalía, como contra el letrado de los ahora exculpados, y eso no se puede consentir.

Por eso, decimos que es tan importante la prudencia en los medios de comunicación en estos casos.

2. La actuación de la administración. Las recomendaciones para no convertirse en víctima.

Dejando a un lado las desafortunadas declaraciones del Alcalde de Málaga (relativizando el hecho en concreto por el elevado número de casos que se producen en toda España), posteriormente matizadas. Creo que la actuación de la administración central en este caso no fue mala, al menos no tan mala como nos quieren vender determinados sectores.

Ante la creciente alarma social que generó el hecho, la respuesta del propio Ministerio del Interior fue colgar en la página web del mismo una serie de recomendaciones a las mujeres para evitar violaciones, las cuales incluían entre otras, no hacer auto-stop ni recoger a desconocidos en el coche, evitar paradas de autobús solitarias, no pasear por descampados ni calles solitarias y oscuras, utilizar un silbato en caso de ataque, y correr las cortinas al anochecer para evitar miradas indiscretas. Esta última ha sido el blanco de las iras de los críticos (sobre todo de mujeres representantes políticos) sobre estas recomendaciones, para tacharlas de paternalistas, poco ajustadas a la realidad, y (lo que es más grave) de culpabilizar a las propias víctimas de delitos sexuales.

Estas recomendaciones se pueden analizar desde dos puntos de vista, el criminológico y el policial.

Desde un punto de vista criminológico, mi opinión es que las recomendaciones del gobierno no están de más como medida complementaria, para evitar delitos. Otra cosa bien diferente es que esos consejos sustituyan a una estrategia en materia de política criminal contra determinados delitos, entre ellos los delitos contra la libertad e indemnidad sexual. Una política criminal que no se puede basar en titulares sensacionalistas al albur de sucesos traumáticos, sino en estadísticas hechas por profesionales criminólogos, y sobre todo exentas de posiciones ideológicas.

En la criminología (definida ésta como la ciencia empírica multidisciplinar que estudia el delito, el delincuente, la víctima y el control social del comportamiento desviado), la víctima siempre había sido el elemento del delito más desatendido históricamente, hasta el nacimiento de la victimología, concebida por Mendelsohn y Von Hentig, y definida como la disciplina que estudia las causas por las que determinadas personas son víctimas de un delito, y de cómo el estilo de vida conlleva una mayor o menor probabilidad de que una determinada persona sea víctima del mismo.

Mendelsohn estableció una clasificación de las víctimas fundamentada en la correlación de la culpabilidad inversa entre la víctima y el victimario, desde la víctima totalmente inocente, hasta el criminal absolutamente culpable:

1. Victima completamente inocente o ideal. Es aquella que nada ha hecho o nada ha aportado para desencadenar el crimen.
2. Víctima de culpabilidad menor o por ignorancia. El delito ocurre por un acto poco reflexivo de la víctima que no prevé el riesgo.
3. Victima voluntaria, como en los suicidios asistidos.
4. Víctima más culpable que el infractor. Distingue dos variantes:

  • Provocadora. Aquella que por su conducta incita al autor a cometer el hecho criminal.
  • Por imprudencia. Se determina el hecho por falta de cuidado de la víctima. Por ejemplo: dejar un automóvil mal cerrado.

5. Victima culpable. Considera 3 variedades:

  • Víctima-Infractor, como en el caso de legítima defensa.
  • Victima simulante, que denuncia y logra imputar un hecho criminal con el objeto de que la justicia cometa un error.
  • Victima imaginaria, no existe infracción, pero se denuncia por hecho imaginario.

Otros autores como Abdel Fattah, Marta Gonzalez, Garcia de Pablos, Neuman, Esbec, etc. desarrollan posteriormente los postulados de Mendelsohn.

Tengan en cuenta que cuando hablamos de víctima, lo hacemos desde un punto de vista criminológico, es decir el sujeto pasivo de cualquier delito, independientemente de su sexo. Después de estas aclaraciones iniciales, se comprende mejor los consejos del Ministerio del Interior para evitar convertirse en víctima de delitos de violencia sexual.

No me atrevería a calificar a todos estos autores y autoras de machistas por afirmar que hay personas de sexo femenino (como las hay del masculino) que se convierten en víctima en algunos casos por no tener un mínimo cuidado. Yo no, pero veo que muchos, sobre todo representantes de partidos políticos y asociaciones feministas, desde el desconocimiento y el atrevimiento, o quizá simplemente por motivos políticos, sí lo han hecho.

Desde el punto de vista policial, admito que las recomendaciones pudieran parecer un tanto paternalistas (aunque me gustaría saber cómo se puede dar consejos tan íntimos sin parecerlo), y anticuadas, pues según se ha podido saber posteriormente, estaban colgadas en la web del Ministerio del Interior en la época de Alfredo Pérez Rubalcaba. Hay que recordar que el día siguiente de la virulenta reacción a las recomendaciones, el Ministerio hizo público que iban a ser actualizadas, para lo que esperamos que cuenten con verdaderos profesionales en la materia, como los criminólogos.

Pero ante todas estas críticas, cabe recordar a los lectores, que en todos los manuales de violencia de género, se establecen recomendaciones para evitar agresiones, como en el caso de la Guía del Gobierno Vasco de autoprotección personal en violencia doméstica y de género, donde se aconseja cambiar cerraduras de la vivienda, evitar rutinas habituales para realizar compras, ir acompañada siempre, y en caso de agresión gritar y pedir auxilio, haciendo todo el ruido posible. Como verán, muy similares a las enumeradas por el Gobierno para evitar violaciones.

Otros ejemplos son:

-La guía del Ayuntamiento de Madrid de recomendaciones de seguridad de mujeres maltratadas
-La Guía del Ayuntamiento de vitoria Gasteiz, que lleva las medidas de protección en violencia de género mucho más allá:

Medidas de autoprotección si convives con tu agresor
• Evita que estén a mano objetos con los que pueda agredirte como cuchillos, armas de fuego, palos etc.
• Si ves que la agresión es inminente y no puedes salir de la vivienda, enciérrate en el baño o en cualquier otra habitación que tenga cerrojo, y ten siempre el teléfono móvil en la mano o en la propia habitación donde te vayas a encerrar.
• Si la agresión se está produciendo, protégete la cabeza con los brazos y grita o haz todo el ruido que puedas para que algún vecino pueda oírte y avise a la Policía.
• Intenta por todos los medios salir de la vivienda y pedir ayuda, bien a gritos o por teléfono.
• Acude en cuanto te sea posible a un centro médico para ser asistida de tus lesiones. Guarda el parte médico.

Medidas de autoprotección si no convives con tu agresor
• Una vez de que tu agresor ha salido definitivamente de la vivienda, cambia la cerradura e intenta que la Comunidad de Vecinos cambie la del portal.
• Cambia el número de teléfono móvil y el de casa, y evita que aparezca en la guía telefónica.
• Informa a algún vecino de confianza de tu situación para que pueda alertarte o llamar a la Policía si tu agresor merodea por el lugar.
• Informa de tu situación en tu lugar de trabajo y en otros lugares que puedas frecuentar y presta especial atención durante la entrada y salida de ellos.
• Informa de la situación en el centro escolar y lugares de actividades de tus hijos, indicando quién tiene permiso para llevarse a los menores.
• Antes de salir de la vivienda mira por las ventanas que den a la calle y posteriormente por la mirilla por si pudiera estar esperándote en el descansillo.
• Antes de salir del portal asómate y mira a ambos lados, si ves a tu agresor cierra la puerta rápidamente, refúgiate en tu domicilio o en casa de un vecino de confianza y llama a la Policía.
• Cuando camines por la calle gírate de vez en cuando, mira a la otra acera y utiliza los escaparates para pararte y mirar hacia atrás.
• Procura caminar en sentido contrario a la marcha de los vehículos.
• Camina por calles concurridas evitando zonas oscuras, aisladas o solitarias.
• Procura ir acompañada.
• Evita los horarios y lugares rutinarios.
• Evita los lugares y situaciones que frecuente tu agresor.
• No le permitas subir a tu domicilio.
• Evita en la medida de lo posible cualquier contacto físico o telefónico con él.
• Da instrucciones a tus familiares y amistades para que no le den información a él ni te transmitan mensajes suyos.
• Si te lo encuentras por la calle busca un local donde haya gente, entra y pide ayuda.
• No facilites datos personales ni información alguna a personas que no conozcas y que no te merecen confianza.
• Lleva el teléfono móvil a mano con la marcación rápida del 092. Recuerda que es preferible dar una falsa alarma que sufrir otra agresión de consecuencias imprevisibles.
• Si observas algo que te parezca raro o te llame la atención, o bien él contacta contigo de cualquier manera, ponlo inmediatamente en conocimiento de la Policía Local.

Sé sincera con los profesionales que están intentando ayudarte, no les ocultes información y haz caso a sus indicaciones.

(Se reproducen íntegramente porque a mi juicio son importantes en la lucha contra el maltrato).

También hay que recordar que en la aplicación LIBRES creada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, hace apenas un año para la protección de víctimas de violencia de género, también se enumeran una serie de medidas muy similares a las ya comentadas.

Como también hay que reseñar que los miembros de la policía local encargados del seguimiento de víctimas de violencia de género (así como los agentes de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía), también damos consejos a las mujeres víctimas de violencia de género para evitar ser agredidas por sus parejas.

Estas recomendaciones policiales, las hacemos por obligación legal, incluida en la Instrucción nº 5/2008, de la Secretaría de Estado, por la que se modifica la instrucción 10/2007, por el que se aprueba el “Protocolo para la valoración policial del nivel de riesgo de violencia contra las mujeres en los supuestos de la LOVG”.

Ambas normas establecen que, a las víctimas de violencia de género con riesgo bajo (las más habituales, hay que reseñar) se les deberá hacer “recomendaciones para la autoprotección y modos de evitar incidentes para mujeres víctimas de violencia de género”.

Mi opinión es que igual que me parecen estupendas las recomendaciones para evitar agresiones en materia de violencia de género, me parecen geniales las recomendaciones para evitar ser víctimas de violencia sexual. Todo lo que se pueda hacer para evitar que la gente no se convierta en víctimas me parece bien, como medida complementaria. Y me da igual lo que puedan pensar otros desde su ignorancia o interés político, si con estas recomendaciones conseguimos evitar una sola agresión a una mujer, ya sea sexual o de género. ¿O es que acaso los que critican las recomendaciones del gobierno contra la violencia sexual, recomendarían lo contrario, es decir pasear por lugares oscuros, a solas, y no gritar para evitar ataques?

Se puede estar de acuerdo en que son mejorables, pero en lo que no se puede estar nunca de acuerdo, es en afirmar que culpabilizan a la mujer. Pues por ese mismo razonamiento, se podría afirmar que la policía, la Guardia Civil, muchos ayuntamientos, el Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e igualdad, estarían culpabilizando a las agredidas por violencia de género de serlo por no seguir sus indicaciones, y eso no se lo cree nadie, pues ya sabemos que el único responsable del maltrato es el maltratador.

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