La semana anterior tuvo lugar en Alicante el XII Congreso de Violencia contra la mujer los días 19 y 20 de noviembre, y como no podía ser de otra forma, dado mi interés por todo lo que tenga que ver con cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, acudí.

Para mí era la primera vez que acudía a este Congreso, ya muy asentado dentro de los seminarios nacionales enmarcados en el tratamiento de la violencia de género, no en vano ya va por su duodécima edición.

En el primer día se trató la parte más criminológia y científica del asunto, por así decirlo, pues se analizaron los aspectos jurídicos, penales y psicológicos del problema de la violencia de género. He de decir que esta fue, por motivos de afinidad que todos comprenderéis, la jornada que más me gustó de las dos.

Primero tuvo lugar la intervención del Presidente de la audiencia provincial D. Vicente Magro Servet, con la conferencia “Preguntas y respuestas ante las dudas sobre casos de violencia de género que se plantean en los juzgados. ¿Qué hacemos y qué se puede hacer?. En la cual, trató las reformas del Código Penal en materia de violencia de género de próxima aplicación, tales como la tipificación del acoso, y el castigo de manera específica como quebrantamiento de condena o medida cautelar del artículo 468 CP del hecho de que un presunto maltratador se retire el dispositivo para el control telemático de las medidas de alejamiento  (la pulsera), entre otros asuntos.

La cosa mejoró ostensiblemente cuando tuvo lugar la mesa redonda: “10 años de…. Reeducación y reinserción de agresores por delitos de violencia de género” en la que participaron:

  • D. Ismael Loinaz, Doctor en Psicología y Licenciado en Criminología. Investigador del Grupo de Estudios Avanzados en Violencia de la Universidad de Barcelona, Facultad de Psicología.
  • D. Jesús Herranz Bellido, Psicólogo del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Alicante y Profesor asociado del Departamento de Psicología de la Salud de la Universidad de Alicante.

Descubrí en Ismael Loinaz una persona cargada de argumentos científicos y sentido común (no en vano es un investigador muy prolífico en la materia), y digno continuador de los estudios heterodoxos sobre maltrato de Echeburúa.

Enmarcada en las posibles soluciones contra el maltrato, hablaba de la posibilidad de llevar a cabo terapia de pareja en casos de maltrato con convivencia y riesgo bajo. Resulta lógico pensar que este sería un recurso óptimo si se da una situación de violencia y se elige continuar con la convivencia, teniendo en cuenta siempre que no exista riesgo para la víctima. Creo que se tendría que avanzar en su experimentación.

Otro comentario que me llamó la atención fue que no le gustaba la campaña ‘Aislar al maltratador’, para él era un error, pues si éste no tiene contacto con el resto de la sociedad, si todo el munto le da la espalda, no tendra control social informal y eso es contraproducente. Lo que tenemos que conseguir es que ese agresor se de cuenta de que su actuación no es correcta para que la cambie. En otras palabras, hay q tratar al maltratador.

En este sentido, también comentó que había que adaptar los programas de reeducación al nivel de riego del maltratador. Cosa en la que estoy totalmente de acuerdo, pero no solo en lo que a nivel de riesgo se refiere, sino que habría que adaptar los programas de reeducación a las necesidades de cada condenado.

También destacó un comentario sobre la etiología multifactorial del maltrato, al afirmar que según sus estudios, haber sido testigo de una situación de maltrato en la infancia no tiene porque ser indicativo de que el niño o niña, respectivamente, sea maltratador o maltratada en edad adulta.

Aunque he de decir que no comparto todas las ideas de Jesus Herranz, como por ejemplo que el alcohol se intrumentaliza siempre para cometer actos de maltrato, me llamó la atención que reconociera que, aunque los varones que agreden a sus parejas no están locos, algunos de ellos (alrededor del 5%) si pueden tener trastornos mentales. Y éstos deben ser considerados como enfermos y tratados como tales, tanto desde el punto de vista jurídico como en el psicológico y de reeducación.

En la segunda jornada se trató los aspectos más sociales del problema de la violencia de género, es decir, la influencia de la igualdad de sexos en el maltrato hacia la mujer, con ponencias como “La fuerza transformadora de la igualdad frente a la violencia de género”.

Algo que, de acuerdo con los resultados de los estudios llevados a cabo por el FRA (Fundamental Rights Agency), así como los estudios del Instituto Reina Sofía sobre violencia doméstica, no guarda demasiada relación. Este tema será tratado en un artículo a parte debido a su extensión.

También destaco dos comunicaciones que se llevaron a cabo durante el Congreso:

-Ratio de Testosterona y cortisol y rasgos de personalidad, límite y narcisista, como factores predisponentes a la violencia. En la que se defiende la etiología multifactorial del maltrato, al reconocer la importancia tanto de sustancias endocrinas, como de rasgos de personalidad del sujeto a la hora de predisponerlo al maltrato.

Mediación y violencia de género, argumentos a favor y en contra. En la que se trataba la posibilidad de eliminar la prohibición de recurrir a la mediación en casos de violencia de género. Aunque he de decir, que para mi, faltan muchos factores en la columna de beneficios, pues como ya sabéis soy partidario de la utilización de la mediación como recurso contra el maltrato, si se dan determinadas circunstancias (que podéis consultar en “Instrumentos contra el maltrato” dentro de la zona Premium de la web).

El balance final que hago de estas jornadas es positivo, tratando temas interesantes en la lucha contra el maltrato, como la reeducación de los maltratadores. Pero si de verdad se quiere hacer más interesante este congreso, para atraer a mas personas (lo que redundaría en la mejora de la lucha contra el maltrato y en mayor sensibilización social), creo que se debería dar mayor cobertura a los particpantes que se han destacado durante el presente artículo, así como fomentar la participación de más puntos de vista sobre el problema para generar un debate sosegado y necesario en aras de mejorar la estrategia contra el maltrato.

También creo que se tendría que dar cabida en este tipo de Congresos a otras clases de violencia, tanto en pareja (violencia de mujer a hombre y dentro del colectivo LGTBI), como fuera de ella (violencia filio-parental, maltrato a los menores y maltrato a los ancianos), para erradicar todo tipo de maltrato en el ámbito familiar.

 

 

 

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