Aproximación legal vigente contra el maltrato

La legislación vigente en materia de maltrato reconoce dos tipos de maltrato:

  • Violencia de género: el maltrato del hombre a mujer en relaciones sentimentales (artículo 153.1 CP). Cuando el sujeto pasivo del maltrato haya sido esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia.

En este mismo artículo tambien se incluye en este artículo la protección específica y agravada a persona especialmente vulnerable que conviva con el autor del maltrato.

  • Violencia doméstica: resto de maltratos que se produzcan en el ámbito familiar, como pueden ser maltrato de padre/madre a hijo, de hijos a padres, maltrato a las personas mayores, o el resto de maltratos en el ámbito de la pareja, es decir, de mujer a hombre, y en parejas homosexuales y transexuales. De los artículos 153.2 y 173.2 CP).
    • Cónyuge o ex cónyuge.
    • Conviviente o ex conviviente.
    • Se encuadran en el precepto también las relaciones de noviazgo, por referirse el precepto a la expresión “aún sin convivencia”.
    • Descendientes. Se incluyen los nietos u otros descendientes de mayor grado.
    • Ascendientes. También los que lo son por afinidad (suegros).
    • Hermanos.
    • Menores o persona con discapacidad necesitada de especial protección definidos en el art. 25 CP, siendo innecesaria sentencia de incapacitación) que convivan con el agresor o que se hallen sujetos a la potestad, tutela, curatela, acogimiento o guarda de hecho del sujeto activo o de su cónyuge o conviviente.
    • Además, se recogen dos esenciales novedades, la inclusión de las personas amparadas en cualquier otra relación por la que se encuentre integrada en el núcleo de convivencia familiar del agresor y las personas que por su especial vulnerabilidad se encuentren sometidas a custodia o guarda en centros públicos o privados, con cuyas definiciones se pretende dar protección a situaciones fácticas próximas a la familiar (personas que conviven en el núcleo familiar por cualquier relación o circunstancia no definida expresamente antes: parientes fuera de los grados de parentesco señalados, trabajadores, etc.), o sujetas al régimen de centros sin que tengan, por su especial vulnerabilidad, la plena posibilidad de abandonarlo (menores en guarderías o colegios, ancianos en residencias, etc.). Equiparando el tipo penal, la gravedad de un mismo hecho cuando es cometido por un familiar, o por alguien ajeno a este círculo.

La denominación del problema

La forma en la que nos referimos al problema es algo fundamental, pues viene determinada por la forma de aproximación al mismo, lo que condicionará toda la normativa sobre la materia.

Violencia de género

La expresión “Violencia de género” proviene de dos textos dictados por la ONU:

  • Declaración de la ONU sobre la eliminación de la violencia contra la mujer de 1993. Resolución 48/104.
  • Conclusiones de la IV Conferencia mundial sobre la mujer de 1995 (Beijing).

En el primer texto se define el concepto de “violencia contra la mujer”, como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

En el segundo se define el concepto de “síndrome de la mujer maltratada”, como “las agresiones sufridas por la mujer como consecuencia de los condicionantes socioculturales que actúan sobre el GÉNERO [y aquí es la primera vez que se emplea el término GÉNERO] masculino y femenino, situándola en una posición de subordinación al hombre y manifestadas en los tres ámbitos básicos de relación de la persona: maltrato en el seno de las relaciones de pareja, agresión sexual en la vida social, y acoso en el medio laboral”.

La aproximación ideológica de la ONU se traspone a la legislación española por medio de la Ley orgánica 1/2004 de medidas integrales para las víctimas de violencia de género (LOVG).

Dentro de la cual, los artículos 1.3 y 1.1 definen el leitmotiv de toda la ley.

Según el art 1.1:

Art. 1.1 “La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”. Que como vemos es muy similar a lo que se establecía en la definición de Síndrome de la mujer maltratada.

Y el art 1.3 de la LOVG, establece el concepto de violencia de género como “todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad”. Concepto que es prácticamente un calco del definido por la ONU como violencia sobre la mujer.

Aunque la trasposición de la normativa ONU a España que realiza la LOVG es incompleta, es decir, solo se contempla uno de los tres ámbitos de maltrato que reconoce la ONU, en concreto el ámbito de las relaciones de pareja.

Según el artículo 3 del Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica, hecho en Estambul el 11 de mayo de 2011, por «violencia contra la mujer» se deberá entender una violación de los derechos humanos y una forma de discriminación contra las mujeres, y se designarán todos los actos de violencia basados en el género que implican o pueden implicar para las mujeres daños o sufrimientos de naturaleza física, sexual, psicológica o económica, incluidas las amenazas de realizar dichos actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, en la vida pública o privada.

Y por «violencia contra la mujer por razones de género» se entenderá toda violencia contra una mujer porque es una mujer o que afecte a las mujeres de manera desproporcionada.

Violencia doméstica

Por su parte, la violencia doméstica se puede definir como “toda forma de violencia física, sexual o psicológica que pone en peligro la seguridad o el bienestar de un miembro de la familia; recurrir a la fuerza física o al chantaje emocional; amenazas de recurso a la fuerza física, incluida la violencia sexual, en la familia o el hogar. En este concepto se incluyen el maltrato infantil, el incesto y los abusos sexuales o de otro tipo contra cualquier persona que conviva bajo el mismo techo”. (COMISIÓN EUROPEA, 1999).

Según el artículo 3 del Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica, hecho en Estambul el 11 de mayo de 2011, por «violencia doméstica» se entenderán todos los actos de violencia física, sexual, psicológica o económica que se producen en la familia o en el hogar o entre cónyuges o parejas de hecho antiguos o actuales, independientemente de que el autor del delito comparta o haya compartido el mismo domicilio que la víctima.

En el mismo artículo del convenio se establece que por «víctima» se entenderá toda persona física que esté sometida a los comportamientos especificados en los apartados a (violencia contra la mujer) y b (violencia doméstica).

Como vemos, en estas definiciones se incluyen todo tipo de maltrato en el ámbito familiar, como puede ser, la violencia filio-parental, el maltrato al menor, el maltrato al anciano, y el resto de violencias en el ámbito de la pareja, como son las violencias de mujer a hombre, en parejas homosexuales y transexuales.

Por último, incluimos una definición de violencia en pareja por parte de Ana Isabel Cerezo Domínguez, que entiende el concepto desde una perspectiva criminológica, que no contempla la actual normativa contra el maltrato al atacar el problema desde una perspectiva ideológica.

“todo tipo de actos o comportamientos abusivos, sean éstos físicos, psíquicos o sexuales que, llevados a cabo de modo reiterado por parte de la persona a la que la víctima está o ha estado vinculada sentimentalmente, con el fin de ejercer un control sobre ella, produzcan un resultado perjudicial para la misma, siendo indiferente la entidad del daño causado o su naturaleza”.

 

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