El papel del criminólogo

La criminología es la ciencia empírica interdisciplinar cuya función principal es la prevención del delito, para lo cual, se encarga del estudio el delincuente, la víctima, el delito y el control social.

La función del criminólogo no es conocida comúnmente por el ciudadano de a pie en lo que a prevención del delito se refiere, confundiendo en muchas ocasiones criminología con criminalística, que se encarga de dar explicación a un hecho delictivo concreto, su dinámica e intervinientes (propias de la serie CSI).

La función del criminólogo se concreta en una amplia variedad de actuaciones, entre las que podemos destacar las siguientes:

  • Aportar datos estadísticos obtenidos mediante un procedimiento científico, para la adopción de medidas en materia de política criminal para la prevención de delitos, venciendo el populismo punitivo y la alternante ideologización de los códigos penales dependiendo del color del partido de gobierno de turno.
  • Explicación de la conducta delictiva y las motivaciones del delincuente. Identificación, cuantificación e interpretación de la información sobre delitos, sus causas y consecuencias.
  • Creación de planes de prevención, detección e intervención en materia de delincuencia, así como la evaluación (análisis de la eficacia) de las políticas públicas existentes en materia de seguridad ciudadana y prevención de delitos basándonos en evidencias científicas, adoptando una actitud proactiva en la lucha contra el delito, adelantándonos a su aparición, para ahorrar en prevención terciaria, es decir, aquélla que se da cuando ya se ha cometido el delito para minorar sus consecuencias en la víctima; y también para evitar la masificación carcelaria.
  • Dar respuesta a las necesidades de las víctimas, mediante la creación de equipos de asistencia a la víctima y participación en oficinas de atención a la víctima (OAVD).
  • Participación en la mediación penal entre víctima y delincuente, como concreción de una moderna visión restaurativa de la justicia, que devuelva el protagonismo a las partes, y facilite a la víctima la recuperación de su estatus anterior al delito.
  • Intervención en la rehabilitación del delincuente de acuerdo con la función resocializadora que atribuye el artículo 25 de la CE a las penas de prisión, con el fin de evitar la reincidencia y la reiteración delictiva.
  • Intervención en determinadas instituciones relacionadas con el delito y conducta desviada, como las juntas de tratamiento en instituciones penitenciarias, centros de menores, colegios (en la evitación del bullying), en Ayuntamientos (planes estratégicos locales), juzgados de vigilancia penitenciaria (gestión y supervisión del cumplimiento de penas en prisión o en el ámbito comunitario).

Si trasponemos estas funciones genéricas a la labor específica de lucha contra el maltrato, las actuaciones de los criminólogos deberían ser las siguientes:

  • Participación en las valoraciones de riesgo en situaciones de maltrato, al objeto de establecer el nivel de riesgo y las medidas de aplicación para la protección efectiva de la víctima, derivadas del riesgo asignado en casos de violencia de género. De ahí la propuesta de inclusión de criminólogos en los cuerpos y fuerzas de seguridad que atiendan las denuncias de las víctimas y realicen las primeras valoraciones. Valoraciones que podrían extenderse al resto de casos de violencia doméstica si así lo considerara la normativa, lo que se aconseja desde este escrito, en aras de la protección de todo tipo de víctimas en violencia intrafamiliar.
  • Participación en órganos como la Subdelegación del gobierno para la Violencia de Género, asesorando en la correcta identificación de casos de violencia de género para el cómputo anual de casos. Así como en el Observatorio contra la violencia doméstica y de género, para el asesoramiento en la recogida de datos estadísticos y creación de encuestas estimativas de la magnitud real del problema. Todo ello con el fin de cuantificar exactamente los casos de maltrato intrafamiliar en todas sus formas, para poder llevar a cabo las medidas precisas de política criminal en la materia.
  • Participación en la rehabilitación y reinserción social de los condenados por violencia de género y doméstica, mediante la creación de programas destinados a minorar los factores delictivos de riesgo y potenciar los factores de protección.
  • Participación en la creación de planes de prevención, detección e intervención en materia de violencia de género y doméstica, creando una estrategia de lucha contra el maltrato más eficiente, de acuerdo con los datos obtenidos en los estudios científicos nombrados anteriormente.
  • Participación en labores de mediación (para aquellos criminólogos que posean formación especializada en la materia) entre víctima y victimario para minorar su victimización. En la actualidad únicamente se puede llevar a cabo en casos de violencia doméstica, ya que la ley vigente prescribe (incomprensiblemente por analogía) la mediación en violencia de género.
  • Participación en instituciones relacionadas con la lucha contra el maltrato, como los juzgados de violencia contra la mujer, Unidades de valoración forense de los juzgados, donde podrían actuar como peritos judiciales para asesorar sobre cualquier hecho relacionado con el maltrato, como su dinámica, o el comportamiento de los implicados en el mismo. Proporcionando información útil para que jueces y fiscales tomen decisiones sobre aplicación y ejecución de medidas cautelares y sanciones penales, mediante informes criminológicos.
  • Tratamiento adecuado con profesionales especializados de las víctimas de maltrato, en aras de evitar la victimización secundaria. Participación en oficinas de atención a las víctimas.
  • Participación en labores de prevención primaria, es decir, concienciación social del problema del maltrato, como el asesoramiento en la creación de planes de formación de jóvenes contra la violencia y campañas publicitarias contra el maltrato.
  • Investigación de los diversos aspectos relacionados con el maltrato, teniendo en cuenta las investigaciones previamente llevadas a cabo, como las motivaciones delictivas de los victimarios, los factores criminógenos, en este tipo de delito, la dinámica comportamental, las concreciones delictivas, etc.

He aquí la importancia de los criminólogos en la lucha contra todo tipo de maltrato en el ámbito familiar. Todas éstas son labores que podrían estar realizando profesionales preparados específicamente para llevarlas a cabo, como los criminólogos y sin embargo, o no se ponen en práctica, o se vienen realizando por otros profesionales. Valoremos al criminólogo.

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