No me gusta hablar de política, pues lo mío es la criminología, pero hoy voy a hablar de políticos y política criminal. Ya que ellos no dudan en inmiscuirse en labores propias de los criminólogos, proponiendo medidas para erradicar la violencia de género (haciendo gala de un desconocimiento supino de la materia), y a la luz de los últimos acontecimientos, no puedo evitar decir que los políticos han perdido la perspectiva en materia de lucha contra el maltrato.

Parece que en la lucha contra la violencia de género, cuanto más más, sin ningún tipo de cortapisa. Parece que los políticos se disputen hacer la propuesta más maximalista y grandilocuente sobre la protección de la Mujer, sin pararse a valorar la lógica o sentido común de lo propuesto, o si dicha propuesta va a servir de algo para disminuir o erradicar la lacra de la violencia de género. Parece que quien la diga más gorda, es más feminista y protege más a la Mujer. No sé quiénes les aconsejarán (estoy seguro de que no son criminólogos), pero están equivocados. Así no se gana la lucha contra el maltrato.

No hace mucho el secretario general del Partido Socialista, Pedro Sanchez, propuso que se celebraran funerales de estado por las víctimas de violencia de género, propuesta que tuvo que retirar no mucho depués debido a las críticas que recibió. Por entrar mínimamente en la materia, ¿Se paró Pedro Sanchez a pensar en el coste económico del evento? ¿No cayó en la cuenta que dicho presupuesto tendría un mejor fin si se destinara a la protección efectiva de las víctimas? El dinero mejor para evitar que mueran que para honrarlas en funerales.

La última, en lo que se refiere a políticos y lucha contra el matrato ha tenido lugar días atrás, cuando la presidenta el Observatorio de la Violencia contra la Mujer y doméstica dependiente del Consejo General del Poder Judicial, Ángeles Carmona (en otra ocurrente innecesaria extensión del derecho penal), ha dicho que habría que prohibir el piropo pues en cualquiera de sus formas (desde la más soez, hasta la más respetuosa y/o poética) constituye una invasión a la intimidad de la mujer.

Vemos dos ejemplos, de los muchos existentes, de políticos jugando a solucionar el problema de la violencia de género. Éste es un tema demasiado serio que no se soluciona con ocurrencias poulistas propuestas de un lado u otro. Si queremos frenar las muertes por maltrato, se precisan medidas serias en materia de política criminal, se precisa una estrategia concreta y específica contra la violencia en el ámbito familiar basada en estudios serios llevados a cabo por los verdaderos profesionales en la materia: los criminólogos.

Como también es preciso que se destinen más recursos económicos y humanos directamente a la protección efectiva de las víctimas, y por supuesto trabajar en prevención, reeducación de los condenados por violencia de género, y en el uso de la mediación en situaciones familiares conflictivas para evitar que den el paso a violentas. Y para llevar a cabo estas labores están los verdaderos profesionales en la materia, como trabajadores sociales, policías, mediadores, psicólogos, y un largo etc. Creo que si los políticos los escucharan a ellos antes que a sus asesores todo iría mejor.

Ésta es una estrategia seria contra el maltrato. Lo demás es populismo. Lo siento, no he podido evitarlo.

 

 

 

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