Es un hecho que muchas mujeres maltratadas no denuncian, entre otras muchas circunstancias, porque no son conscientes de que están siendo maltratadas, porque no saben lo que es maltrato. Muchas incluso llegan a morir, sin haber interpuesto nunca una denuncia por maltrato, como podemos ver en la tabla siguiente:

                                              

Es por ello que parece acertado que se lleven a cabo campañas para despertar a las víctimas de violencia de género y que sean conscientes de la situación de maltrato que están sufriendo sin siquiera saberlo, precisamente por estar totalmente inmersas en ella, sin ser capaces de ver nada más allá. Debo añadir como ya he dicho en más de una ocasión, que me gustaría que este tipo de campañas se llevaran a cabo para alertar de todo tipo de maltrato en el ámbito familiar.

Pero creo que en esta labor de pedagogía del maltrato falta todavía delimitar con mayor exactitud el alcance del mismo, es decir, precisar qué no es maltrato. Porque no podemos considerar todo en la vida como maltrato, ya sea de género, o de otro tipo.

Sería casi una quimera que la sociedad supiera diferenciar entre el conflicto y el maltrato, pues la línea que los separa es tan difusa que incluso muchos profesionales de la materia parecen no tenerla muy clara. Me conformaría con que el lector de este artículo extrajera unas pequeñas nociones sobre el tema.

Como ya dijimos en el post sobre Mediación y maltrato, el conflicto se produce entre iguales con objetivos incompatibles entre sí. Mientras que la violencia, entendida desde un punto de vista estricto, se basa en un desequilibrio de poder, en el que un sujeto somete a otro a la fuerza, para lo cual emplea una estrategia de control.

Esta consideración inicial es importantísima, pues partiendo de esta base, entenderemos que sea preciso que a la hora de contabilizar los casos de maltrato se discriminen los casos de conflictos familiares que poco tienen que ver con los primeros. De lo contrario estaremos engrosando estadísticas oficiales, lo que solo conduce a crear una alarma social innecesaria.

Pero es que además, los poderes públios se basan en estos datos, para establecer la política criminal en materia de maltrato de la que se derivan las leyes que afectan a todos. Y si ya partimos de una base equivocada, comprenderemos que puede que no estemos adoptando la solución adecuada.

UNAS ESTADÍSTICAS RIGUROSAS SON IMPORTANTES EN LA LUCHA CONTRA EL DELITO

Para entender de lo que hablamos vayamos al ejemplo de un caso concreto, como el último asesinato de una mujer a manos de su marido en Baza, el cual ha sido calificado por la prensa como violencia de género, aun sabiendo que el marido se encontraba en tratamiento psiquiátrico, y nunca hubieron denuncias por maltrato. Pero, ¿alguien se ha parado a pensar en las motivaciones del presunto homicida? ¿o si la psicopatología que sufría ha tenido algo que ver en el final desenlace fatal?

Las motivaciones son muy importantes para el criminólogo, pues permiten integrar un hecho en una dinámica de maltrato, o considerarlo como un caso aislado. Por eso no se considera (o no se debería considerar) como violencia de género que un hombre mate a su esposa para cobrar la indemnización de su seguro de vida. Como tampoco se debería considerar violencia de género los casos de asesinatos por compasión y los suicidios ampliados, como ya tratamos en artículos anteriores como ¿TODAS LAS MUERTES DE MUJERES A MANOS DE SUS PAREJAS SON VIOLENCIA DE GÉNERO?.

Y en los casos de agresiones tambíen debemos hilar fino, ¿Todas las agresiones a mujeres a manos de sus parejas varones son violencia de género? No, pues no es lo mismo agredir a tu mujer porque la consideras inferior por el mero hecho de ser mujer (que es  a lo que se refiere la LOVG, y lo que deberíamos considerar únicamente Violencia de género en un sentido estricto) que hacerlo en otras circunstancias, como por ejemplo una agresión mutua, o cualquier otra inmersa en un conflicto entre iguales. Ejemplos existen multitud. Insistimos, para considerar una agresión como violencia de género se debe dar el elemento subjetivo de delito, es decir, la voluntad de subyugar.

Hacer esta distinción en cuanto al maltrato de género se refiere (y en cualquier tipo de maltrato intrafamiliar) es muy importante, puesto que los recursos en la materia son muy escasos, y no podemos sobrecargarlos con casos que no corresponden a violencia, o al final estaremos sobreprotegiendo a mujeres que no lo precisan y desprotegiendo a mujeres que si lo necesitan.

Se podría decir que llevar a cabo este filtro es una tarea difícil, pero creo que debemos tomar todas las medidas posibles para mejorar el sistema de protección de víctimas de maltrato, y existen profesionales preparados específicamente para discernir entre maltrato y conflicto. Los criminólogos.

Déjenlos trabajar para optimizar los recursos contra el maltrato. Déjenlos trabajar para tener unas mejores estadísticas, más ajustadas a la realidad. Déjenlos trabajar para crear una legislación contra el maltrato más adecuada a la realidad. En definitiva, déjenlos trabajar para conseguir una sociedad más justa.

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